El oficio de traductor PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Pino Pérez Goyanes   
Lunes 12 de Octubre de 2009 07:38
Los niños quieren ser bomberos, policías o astronautas. Yo dudaba entre detective y traductora. O quizás no me atrevía ni a desearlo, tan inalcanzable como me parecía poder serlo. De niña, me imaginaba a los traductores rodeados de libros, con gafas y fumando. Hoy, soy traductora pero no llevo gafas ni fumo y mis fuentes son en su mayoría digitales. Cuanto más traduzco, más me convenzo de que es más interesante de lo que había imaginado, y probablemente muchísimo más  de lo que muchos imaginan.

En una ocasión, oí comparar el trabajo de un traductor con el de un músico que debe interpretar una partitura y producir en el oyente la misma emoción que pretendió transmitir el compositor. Bonito, ¿verdad? Traducir es reescribir pero también es leer, comprender, aprender, investigar, indagar, analizar, preguntar y pensar. Y todo a contrarreloj.  No es tan distinto del oficio de detective, ¿no creen?

Solo le pongo un pero, le falta dinamismo. Solución: buscar una actividad complementaria que contrarreste el tiempo que pasas sentada frente al PC. Y en eso estaba cuando me dejé liar para lo de más arriba, una conferencia sobre la relación entre bodegueros y consumidores en la Web 2.0.

Lo mejor, cómo no, el trabajo de investigación previa. Si les interesa el marketing, la comunicación digital y el vino, no dejen de pinchar en los enlaces de la documentación de referencia que incluyo tras el resumen.  
Última actualización el Lunes 09 de Noviembre de 2009 12:01
 

Agregue su comentario

Tu Nombre:
Asunto:
Comentario:
Banner